Conferencia gratuita

Conservación preventiva de Colecciones en soporte textil

La Lic. María Angélica Crespo explicó los métodos y técnicas para la conservación y guarda de piezas textiles.

El sábado 29 de abril, María Angélica Crespo, egresada de la Licenciatura en Conservación-Restauración de Bienes Culturales (UNA) brindará una conferencia organizada junto a ASACOR  sobre Conservación Preventiva de Colecciones con Soporte Textil, donde desarrolla su actividad profesional en el Área de Conservación del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken de GCBA. Además, es responsable de la Colección de Vestuario Cinematográfico y Co-coordina el Proyecto Integral de Conservación de Fotografía de la institución.

Cada prenda es dueña de un relato propio y un valor histórico, ¿qué rol cumple la conservación?

La conservación es una disciplina que aborda no solo los aspectos materiales de cada pieza, sino el objeto completo. Además, tiene en cuenta el soporte y su tecnología, la manufactura, la función para la que fue concebido, el uso al que fue sometido, la procedencia y/o pertenencia, y las condiciones de conservación hasta llegar a manos del profesional. Todos estos aspectos constituyen tanto el relato como la historia de esa prenda, en el caso de la vestimenta. Ignorar u omitir cualquiera de ellos junto con el riesgo de valorar incorrectamente la pieza en cuestión, conlleva a operar sobre la misma, directa o indirectamente, produciendo la pérdida irreparable de algunos de esos valores.

El clima y el tiempo son dos factores influyentes en el resguardo del patrimonio ¿cómo se pueden afrontar estos peligros?

Los factores climáticos y ambientales son agentes claros de deterioro y afectan la materialidad de los soportes textiles y los materiales orgánicos. Por lo general, se recurre a sistemas de barreras para aislar las piezas de las condiciones ambientales externas, que no son modificables (climas húmedos o muy secos, radiación lumínica del sol, situación geográfica, etc.) Para ello, se busca alejar los objetos del exterior, paredes y berturas, evitando el contacto adverso, tanto en el depósito como en la sala de exposición. En la reserva técnica o la exhibición, se procura sostener sin fluctuaciones de humedad relativa (HR) y temperatura el ambiente propicio requerido (se toma como parámetro el material/pieza más sensible de los que integran una colección), mediante sistemas de aire acondicionado, deshumidificadores o humidificadores, control del tipo de iluminación tanto del tiempo de exposición a la luz como de la calidad de la misma.

Cuando las condiciones no son favorables, y los recursos técnicos escasean, se limitan los tiempos de exhibición, y se refuerzan los sistemas de barrera en las guardas. El conservador debe conocer las características físico-químicas de los materiales constituyentes de las piezas y la de todos los elementos tengan contacto directo o no para cada uno de los fines que se propone.

Detrás de una prenda expuesta existe un gran labor detrás, ¿qué pasos se deben seguir antes de exhibir un objeto?

Un objeto bien conservado está, por consiguiente, bien documentado, estabilizado, consolidado, preservado en un ambiente apto, y con un sistema de guarda apropiado a sus particularidades. Cada uno de estos ítems, requiere de tareas específicas que permiten la exhibición de una pieza. Cabe destacar que la fragilidad de la misma, aún en buen estado, determinará las condiciones ambientales, el soporte y el tiempo de exhibición adecuados para cada caso.

Como responsable de la Colección de Vestuario Cinematográfico en el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (GCBA), ¿sobre qué vestuarios de reconocidos artistas ha trabajado?

La pertenencia o personaje usuario de una pieza de vestuario es uno de los valores más apreciados por el público, y no estoy ajena a esa mirada. Sin embargo, el vestuario cinematográfico implica técnicas específicas, autores, diseñadores, estéticas relacionadas con las épocas, la dirección de arte, y/o el director de una película, entre otros aspectos, que participan de la valoración patrimonial. Resulta atractivo destacar uno de los vestidos de Amelia Mirel, para su protagónico de “Midinettes Porteñas”, una película muda de 1925, la malla de “Favela”, de 1961, con cola de volados multicolores, usado por Isabel

Sarli, el uniforme de mucama usado por Niní Marshall para su personaje de “Cándida” en varias de sus películas, o el uniforme militar que vistió Rodrigo de la Serna, interpretando al General San Martín, en la película “Revolución, el cruce de Los Andes”, de 2010.

Es importante considerar las características, coincidencias y diferencias entre un vestuario realizado por Horace Lannes, para Libertad Lamarque en la película “La sonrisa de mamá”, de 1972, dirigida por Enrique Carreras y los diseños de Graciela Galán para las producciones de Lita Stantic, dirigidas por María Luisa Bemberg con Esmeralda Almonacid en el equipo de Dirección de arte, entre cuyas piezas encontramos el vestido de “Camila”, de 1984, usado por Susú Pecoraro y el atuendo de Imanol Arias para su rol de Ladislao Gutiérrez, en el mismo film. Conocer el material textil y el tipo de ligamento que se usó para los trajes de preso, de “La Fuga”, de 2001, dirigida por Eduardo Mignona,con Ricardo Darín, entre otros, fue pensado por Beatriz Di Benedetto con objetivos puestos en la calidad de la luz de filmación y el clima frío real del momento del rodaje que hace foco en la técnica y la estética, más allá del actor que lo haya usado. Sin desmerecer el valor “fetiche” que las piezas de vestuario cinematográfico siempre tendrán.

¿Qué tips podría darle a las personas que desean conservar una prenda en su casa por un valor emotivo?

Las prendas que todos guardamos poseen una identidad y la historia privada de nuestras familias que se redescubren para evocar recuerdos. Una vez que esa pieza textil forma parte del patrimonio familiar o personal, nunca deben volver a ser tratadas como cuando estaban en uso. No deberían lavarse periódicamente, ni ser expuestas al sol o a los blanqueadores, ni almidonarse, ni plancharse. Se deben guardar limpias, preferentemente, en cajas amplias, rellenando aquellos lugares más sensibles como mangas y frunces, para evitar deformaciones. También, lo más extendidas posibles, o en rollos acolchados, cuando se trata de bidimensionales. Deben estar en lugares sin humedad y nunca en forma hermética. Es necesario cada tanto, ventilarlas y comprobar su estado. Nunca, usar papel azul para envolver las piezas blancas. Recomiendo como materiales accesibles: telas de algodón o poliéster blanco, un buen recurso para fundas y rollos; y el papel de seda blanco para cubrir o rellenar, que se debe cambiar apenas se advierte el amarillo. También, cajas, si son de cartón, blancas, al igual que las de polipropileno.

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